viernes, 17 de febrero de 2012

Facebook, twitter, Sónico, my sapce, msn, Skype, teléfono, carta, cara a cara...
No importa el medio. No importa la forma. El mensaje es el mismo.
Las personas somos personas. Tenemos días buenos y días malos.
Tenemos problemas, amores, desamores. Sentimos dolor, soledad, tristeza. Alegrías, bronca, decepción... En fin. Sentimos porque somos humanos.

Porque somos humanos nos comportamos así. Lastimamos al que nos quiere, porque tenemos la seguridad que nos perdonará.

Y así entramos en un círculo viciosos de herir, pedir perdón, herir, pedir perdón... Desgastando las relaciones, hasta que la herida es demasiado profunda para perdonar. O para pedir perdón.

Detrás de cada pantalla, hay una persona que siente, ríe, sufre, llora, anhela. Detrás de cada cursor que titila hay un alma deseando afecto.
Deseando ser aceptado.

No importa que red usemos. Seguimos siendo humanos. Seguimos queriendo aceptación. Deseando afecto...

No hay comentarios:

Publicar un comentario